CÓMO LOGRAR RESPUESTA A
LA ORACIÓN: LAS CONDICIONES DE LA ORACIÓN (Pastor Pablo Ortega)
Juan 9:31 “Sabemos que
Dios no escucha a los pecadores pero está dispuesto a escuchar a los que lo
adoran y hacen su voluntad.” (NTV)
Aquí, el ciego afirma algo, que también es afirmado por las
autoridades religiosas de la época. Dios
no escucha las oraciones de los miembros del Cuerpo de Cristo que están en
Pecado. Los judíos creían que aquellas
personas que eran parte del Pueblo de Dios no serían escuchadas si estaban en pecado. Pero ¿de dónde ellos afirman tal cosa?. Porque las personas de este siglo piensa que
Dios escucha a todos, independientemente de su condición espiritual y moral.
Es evidente que esta teología Judia tenía una base en el
Antiguo Testamento. En Isaías 59:1-2,
dice : “¡Escuchen! El brazo del SEÑOR no es demasiado débil para no salvarlos,
ni su oído demasiado sordo para no oír su clamor. Son sus pecados los que los han separado de
Dios. A causa de esos pecados, él se alejó y ya no los escuchará. “ (NTV). Aquí,
el Profeta Isaías, de parte de Dios dice que no es que él es sordo, sino que el
pecado del Pueblo de Dios ha puesto una barrera entre él y su pueblo.
LAS CONDICIONES DE DIOS:
Cuando acudimos a conocer cuáles
son las condiciones que Dios pone para oír nuestras oraciones y obtener la
respuesta, El Señor en 2 Crónicas 7:14
“pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi
rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré
sus pecados y restauraré su tierra.” Le estableció las condiciones para oír
sus oraciones, cuando ellos pecaran y se volvieran y transitarán un camino
diferente al establecido por Dios.
1.- Mi Pueblo: Hay una
identificación con Dios. Dios establece
la naturaleza de esta relación. Aquellos
que pertenecen al Pueblo de Dios, aquellos que llevan mi nombre, aquellos, dirá
Cristo a través del Apóstol Juan (Jn 1:11-13): “Vino a los de su propio
pueblo, y hasta ellos lo rechazaron. Pero, a todos los que creyeron en él y
lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Ellos
nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la
pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene
de Dios.” (NTV) . Según Cristo,
solamente quienes creen en su Nombre como el Salvador, el Señor, lo reciben en
su vida, el Padre los hace hijos de Dios por medio del nuevo nacimiento que
produce el Espíritu Santo al venir a morar en el espíritu de la persona y
formar una unidad con ella, la resucita espiritualmente e inicia una conexión
directa con el trono de Dios.
2.- Se humilla: Es postrar
el corazón ante Dios, es una actitud que va más alla de una postura
física. Es una persona que actua
contraria a una persona que se exalta a sí misma. Cristo nos explica muy bien que es humillarse
y que es exaltarse a sí mismo. En una historia que contó en Lucas 18:9-14 (NTV)
dijo: “Luego Jesús contó la siguiente
historia a algunos que tenían mucha confianza en su propia rectitud y despreciaban
a los demás: «Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era fariseo, y el
otro era un despreciado cobrador de impuestos. El fariseo, de pie, apartado de
los demás, hizo la siguiente oración:* “Te agradezco Dios, que no soy un
pecador como todos los demás. Pues no engaño, no peco y no cometo adulterio.
¡Para nada soy como ese cobrador de impuestos! Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo
de mis ingresos”. »Pero el cobrador de
impuestos se quedó a la distancia y ni siquiera se atrevía a levantar la mirada
al cielo mientras oraba. En cambio, golpeó su pecho en señal de dolor mientras
decía: “Oh, Dios, ten compasión de mí, porque soy un pecador”. Les digo que fue este pecador —y no el fariseo
—quien regresó a su casa justificado delante de Dios. Pues los que se
exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan serán exaltados».
No podemos considerarnos rectos o tener
mucha confianza en mi propia rectitud, ni despreciar la espiritualidad de
otros. Tengo que mirar es mi vida y
dejar a Dios que la evalúe, porque pudiera encontrarme con muchas sorpresas en
su evaluación. Es mejor dejar al
Espíritu de Dios que nos hable por medio de su palabra, y por medio de otros,
que Dios traiga a nosotros para llevernos a reflexionar sobre nuestros caminos. La actitud correcta es: Reconocer mi
condición de pecador ante Dios, no presentarme delante de Dios como una persona
que tiene méritos para recibir la aprobación de Dios. Una persona que se humilla reconoce su
condición sin engañarse a sí misma, mira y expresa la grandeza, santidad y
atributos del Dios Todopoderoso, reconoce su inmensidad y majestad.
3.- Ora: La palabra hebrea palal
expresa Comunicación, un dialogo,
La oración es un encuentro con Dios. Esta palabra expresa que la oración es una acción
que se devuelve, quien habla es bendecido al actuar por medio de la
oración. Expresa que por medio de la
oración mediamos entre dos partes, se intercede. La oración entonces es interceder por sí
mismo o por otros. La oración es accionar
en los lugares celestiales. Pero
sobre todas las cosas la oración es un encuentro con Dios, en el cual estamos
dispuestos a pasar tiempo a solas con él, para hablar, para dialogar. Es decir, es necesario encontrarnos con la
persona de Dios. Es necesario, avanzar
más allá de un conocimiento de Dios. Es
un corazón que se emociona por cada tiempo con Dios, es por ello que Dios
expresa que hay un paralelismo entre la relación de un esposo con su esposa y
la relación que cada uno de nosotros tiene con Dios. La oración no es ir al bodeguero, al abasto,
al mercado a exigir, a demandar, a buscar que nos satisfagan con lo que pedimos
y exigir que nos lo den. Es más, cuando pedimos con egoísmo para satisfacer
nuestro placer no recibiremos respuesta de Dios (Santiago 4:3:” Y, aun cuando
se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones:
desean solamente lo que les dará placer.” Dios no quiere que pidamos con malas
intenciones, quiere que pidamos conforme a su voluntad para poder
obtener respuestas favorables (1 Juan 5: 14-15: “Y estamos seguros de que él
nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada. Y, como sabemos que él nos
oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que
le pedimos.” – NTV)
4.- Busca mi rostro: Es
buscar su presencia. La oración es una acción de una persona que busca algo
perdido (por ello Jesús dijo: el que busca encuentra). Es entrar a la presencia de Dios para tener
una audiencia favorable con él. Hebreos 4:16 nos afirma que podemos: “Así que acerquémonos
con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos
su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la
necesitemos.” (NTV). Hay que volverse a
Dios de todo corazón, con sinceridad. Anhelar
que el Señor nos mire cara a cara, que podamos ver su gloriosa presencia
5.-
Se aparta de su conducta perversa: “…se vuelven de sus malos
caminos...” (Biblia de Jerusalén) Ra'.
Se trata de pensamientos, deseos, hábitos, adicciones que nos conducen
por un camino de placer y de dolor, sufrimiento e infelicidad. El pecado tiene la virtud de hacer sentir
placer momentáneo, pero a la vez causar el dolor de la esclavitud, de la incapacidad
de pensar en algo más productivo, en no medir las consecuencias que destruirán nuestras
vidas. Para Dios oír nuestras oraciones,
tiene que haber arrepentimiento y en este texto expresa la idea de devolverse
de los caminos errados transitados. Esto
quiere decir que un hijo de Dios que se desvía de la verdad y va tras el error
puede ser vuelto al camino correcto o el cristiano que “cae en pecado” puede
levantarse. Ahora es el tiempo de
hacerlo, porque no sabemos si mañana tendremos esa oportunidad.
Santiago 5:19-20: “Mis amados
hermanos, si alguno de ustedes se aparta de la verdad y otro lo
hace volver pueden estar seguros de que quien haga volver al pecador de su
mal camino salvará a esa persona de la muerte y traerá como resultado el
perdón de muchos pecados.”
Gálatas 6:1: “Amados hermanos, si
otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales,
deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y
tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación.”
LA RESPUESTA DE DIOS:
1.-
YO: Dios decide emprender una acción, el todopoderoso, el único
Dios, el majestuoso, el que lo llena todo con su inmensidad, el Dios
trascendente decidirá favorablemente por ti.
2.- Oiré desde los cielos: Dios
gobierna el universo y su trono está en los cielos. El continúa teniendo el control. Es en los cielos cuando entramos al estar en
oración. Los cielos es el trono de su Gracia. Allí encontraremos misericordia y la gracia
que necesitamos.
3.- Perdonaré sus pecados:
Se ha malinterpretado la obra de Cristo.
Se ha presentado como una gracia barata que no requiere de arrepentimiento. El perdón, va antecedida por un alma que
clama por misericordia, que reconoce su condición, que acepta el mal que ha
hecho, las intenciones equivocadas que ha tenido, los deseos contrarios y desagradables a Dios.
Dios no ha cambiado, lo que ha
cambiado fue el instrumento. En el
pasado, la sangre de un cordero sin defectos PASÓ POR ALTO el pecado. Ahora, La
sangre de Cristo QUITA EL PECADO de la persona y arranca la conciencia de
pecado y nos hace libre de la esclavitud por medio de su Espíritu.
Hebreos 10:18-22: “Y cuando los
pecados han sido perdonados, ya no hace falta ofrecer más sacrificios. Así que,
amados hermanos, podemos entrar con valentía en el Lugar Santísimo del cielo
por causa de la sangre de Jesús. Por su muerte, Jesús abrió un nuevo camino —un
camino que da vida —a través de la cortina al Lugar Santísimo. Ya que tenemos
un gran Sumo Sacerdote que gobierna la casa de Dios, entremos directamente a la
presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él. Pues
nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de
purificarnos, y nuestro cuerpo ha sido lavado con agua pura.”
4.- Restauraré su Tierra:
Prosperidad integral. Dios promete
sanarnos. Esta sanidad baja desde el
espíritu, que es resucitado en su relación con Dios, al recibir el Espíritu
Santo, cuando creemos en Cristo por la fe.
Cuando nos arrepentimos, nos acercamos a Dios, creemos en Cristo como el
medio para limpiar nuestros pecados y recibimos salvación viene a morar en
nosotros el Espíritu Santo y al unirse a nuestro espíritu forma una unidad, nos
hace santos, apartados exclusivamente para agradar y servir a Cristo Jesús. Y
esto lo hacemos al servir a sus demás hijos o al prójimo. Nos convertimos en ministros de Dios, en
servidores de Cristo, en embajadores de Cristo, en sus representantes para
hacer su voluntad en la tierra y para reconciliar a las demás personas y
familias con Cristo.
Romanos 5:10-11 Nos promete que el Sacrificio
de Cristo en la Cruz del Calvario, al derramar su sangre por mí, y yo
apropiarme por la fe de ese sacrificio, HA RESTABLECIDO MI RELACIÓN DE
AMISTAD CON DIOS “Pues, como nuestra
amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando
todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de
su Hijo. Así que ahora podemos alegrarnos por nuestra nueva y maravillosa
relación con Dios gracias a que nuestro Señor Jesucristo nos hizo amigos de
Dios.”
Esta restauración baja al alma
(Pensamiento-emociones-voluntad). Los pensamientos
son sustituidos. Se cambian los
pensamientos de este mundo, gobernado por Satanás por los pensamientos de Dios,
expresados en la Palabra de nuestro Dios, la Escritura (La Biblia). El Espíritu
Santo cambia las actitudes, nuestras emociones son modificadas y transformadas.
El Apóstol Pablo afirma que debo dejar al Espíritu Santo cambiarme: “Y, en
cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes.”
Efesios 4:23 (NTV). Las emociones
animales, son cambiadas por emociones celestiales; el odio es trasformado en
amor (al Espíritu Santo derramar el amor de Dios en nuestros corazones); la
angustia es trasformada por paz; la tristeza se convierte en gozo; la
desesperanza y pesimismo se transforma en esperanza segura y en optimismo. Capacita, a un esclavo del pecado, en un ser
libre; capaz de conquistar y transformar su entorno. Ahora tenemos una nueva relación con Dios.
La voluntad es cambiada, un
esclavo de los deseos, que quiere hacer lo bueno y termina haciendo lo mala, es
transformado por el Espíritu de Libertad, el Espíritu de liberación, en un ser
libre. “Pues el Señor es el Espíritu y,
donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” (2 Corintios 3:17
NTV). Tiene ahora, un nuevo poder para
actuar, para hacer el bien que su alma anhela y encuentra satisfacción y
plenitud de vida.
La persona al ser transformada
puede actuar y afectar a su entorno para que sea sanado. Lo que hace ahora es bendecido por Dios. Encuentra que la escasez es transformada en
oportunidad de negocio. Donde todo era
fracaso, ahora encuentra un camino honesto para hacer riqueza. Lo improductivo se transforma en productivo. ¡Gloria a Dios por la Oración que
Transforma vidas, Aleluya!