lunes, 28 de octubre de 2013

CÓMO LOGRAR RESPUESTA A LA ORACIÓN: LAS CONDICIONES DE LA ORACIÓN (Pastor Pablo Ortega)
Juan 9:31  “Sabemos que Dios no escucha a los pecadores pero está dispuesto a escuchar a los que lo adoran y hacen su voluntad.” (NTV)
Aquí, el ciego afirma algo, que también es afirmado por las autoridades religiosas de la época.  Dios no escucha las oraciones de los miembros del Cuerpo de Cristo que están en Pecado.  Los judíos creían que aquellas personas que eran parte del Pueblo de Dios no serían escuchadas si estaban en pecado.  Pero ¿de dónde ellos afirman tal cosa?.  Porque las personas de este siglo piensa que Dios escucha a todos, independientemente de su condición espiritual y moral.
Es evidente que esta teología Judia tenía una base en el Antiguo Testamento.  En Isaías 59:1-2, dice : “¡Escuchen! El brazo del SEÑOR no es demasiado débil para no salvarlos, ni su oído demasiado sordo para no oír su clamor.  Son sus pecados los que los han separado de Dios. A causa de esos pecados, él se alejó y ya no los escuchará. “ (NTV).  Aquí, el Profeta Isaías, de parte de Dios dice que no es que él es sordo, sino que el pecado del Pueblo de Dios ha puesto una barrera entre él y su pueblo.
LAS CONDICIONES DE DIOS:
Cuando acudimos a conocer cuáles son las condiciones que Dios pone para oír nuestras oraciones y obtener la respuesta, El Señor en 2 Crónicas 7:14  “pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra.” Le estableció las condiciones para oír sus oraciones, cuando ellos pecaran y se volvieran y transitarán un camino diferente al establecido por Dios.
1.- Mi Pueblo: Hay una identificación con Dios.  Dios establece la naturaleza de esta relación.  Aquellos que pertenecen al Pueblo de Dios, aquellos que llevan mi nombre, aquellos, dirá Cristo a  través del Apóstol Juan  (Jn 1:11-13): “Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron.  Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.” (NTV) .  Según Cristo, solamente quienes creen en su Nombre como el Salvador, el Señor, lo reciben en su vida, el Padre los hace hijos de Dios por medio del nuevo nacimiento que produce el Espíritu Santo al venir a morar en el espíritu de la persona y formar una unidad con ella, la resucita espiritualmente e inicia una conexión directa con el trono de Dios.
2.- Se humilla: Es postrar el corazón ante Dios, es una actitud que va más alla de una postura física.  Es una persona que actua contraria a una persona que se exalta a sí misma.  Cristo nos explica muy bien que es humillarse y que es exaltarse a sí mismo. En una historia que contó en Lucas 18:9-14 (NTV) dijo:  “Luego Jesús contó la siguiente historia a algunos que tenían mucha confianza en su propia rectitud y despreciaban a los demás: «Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era fariseo, y el otro era un despreciado cobrador de impuestos. El fariseo, de pie, apartado de los demás, hizo la siguiente oración:* “Te agradezco Dios, que no soy un pecador como todos los demás. Pues no engaño, no peco y no cometo adulterio. ¡Para nada soy como ese cobrador de impuestos!  Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos”.  »Pero el cobrador de impuestos se quedó a la distancia y ni siquiera se atrevía a levantar la mirada al cielo mientras oraba. En cambio, golpeó su pecho en señal de dolor mientras decía: “Oh, Dios, ten compasión de mí, porque soy un pecador”.  Les digo que fue este pecador —y no el fariseo —quien regresó a su casa justificado delante de Dios. Pues los que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan serán exaltados».   No podemos considerarnos rectos o tener mucha confianza en mi propia rectitud, ni despreciar la espiritualidad de otros.  Tengo que mirar es mi vida y dejar a Dios que la evalúe, porque pudiera encontrarme con muchas sorpresas en su evaluación.  Es mejor dejar al Espíritu de Dios que nos hable por medio de su palabra, y por medio de otros, que Dios traiga a nosotros para llevernos a reflexionar sobre nuestros caminos.  La actitud correcta es: Reconocer mi condición de pecador ante Dios, no presentarme delante de Dios como una persona que tiene méritos para recibir la aprobación de Dios.  Una persona que se humilla reconoce su condición sin engañarse a sí misma, mira y expresa la grandeza, santidad y atributos del Dios Todopoderoso, reconoce su inmensidad y majestad.
3.- Ora: La palabra hebrea palal expresa Comunicación, un dialogo,  La oración es un encuentro con Dios.  Esta palabra expresa que la oración es una acción que se devuelve, quien habla es bendecido al actuar por medio de la oración.  Expresa que por medio de la oración mediamos entre dos partes, se intercede.  La oración entonces es interceder por sí mismo o por otros.  La oración es accionar en los lugares celestiales.  Pero sobre todas las cosas la oración es un encuentro con Dios, en el cual estamos dispuestos a pasar tiempo a solas con él, para hablar, para dialogar.  Es decir, es necesario encontrarnos con la persona de Dios.  Es necesario, avanzar más allá de un conocimiento de Dios.  Es un corazón que se emociona por cada tiempo con Dios, es por ello que Dios expresa que hay un paralelismo entre la relación de un esposo con su esposa y la relación que cada uno de nosotros tiene con Dios.  La oración no es ir al bodeguero, al abasto, al mercado a exigir, a demandar, a buscar que nos satisfagan con lo que pedimos y exigir que nos lo den. Es más, cuando pedimos con egoísmo para satisfacer nuestro placer no recibiremos respuesta de Dios (Santiago 4:3:” Y, aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones: desean solamente lo que les dará placer.”  Dios no quiere que pidamos con malas intenciones, quiere que pidamos conforme a su voluntad para poder obtener respuestas favorables (1 Juan 5: 14-15: “Y estamos seguros de que él nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada. Y, como sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que le pedimos.” – NTV)
4.- Busca mi rostro: Es buscar su presencia. La oración es una acción de una persona que busca algo perdido (por ello Jesús dijo: el que busca encuentra).  Es entrar a la presencia de Dios para tener una audiencia favorable con él. Hebreos 4:16 nos afirma que podemos: “Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.” (NTV).  Hay que volverse a Dios de todo corazón, con sinceridad.  Anhelar que el Señor nos mire cara a cara, que podamos ver su gloriosa presencia
5.-  Se aparta de su conducta perversa: “…se vuelven de sus malos caminos...” (Biblia de Jerusalén) Ra'.  Se trata de pensamientos, deseos, hábitos, adicciones que nos conducen por un camino de placer y de dolor, sufrimiento e infelicidad.  El pecado tiene la virtud de hacer sentir placer momentáneo, pero a la vez causar el dolor de la esclavitud, de la incapacidad de pensar en algo más productivo, en no medir  las consecuencias que destruirán nuestras vidas.  Para Dios oír nuestras oraciones, tiene que haber arrepentimiento y en este texto expresa la idea de devolverse de los caminos errados transitados.  Esto quiere decir que un hijo de Dios que se desvía de la verdad y va tras el error puede ser vuelto al camino correcto o el cristiano que “cae en pecado” puede levantarse.  Ahora es el tiempo de hacerlo, porque no sabemos si mañana tendremos esa oportunidad.
Santiago 5:19-20: “Mis amados hermanos, si alguno de ustedes se aparta de la verdad y otro lo hace volver pueden estar seguros de que quien haga volver al pecador de su mal camino salvará a esa persona de la muerte y traerá como resultado el perdón de muchos pecados.” 
Gálatas 6:1: “Amados hermanos, si otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación.”
LA RESPUESTA DE DIOS:
1.-  YO: Dios decide emprender una acción, el todopoderoso, el único Dios, el majestuoso, el que lo llena todo con su inmensidad, el Dios trascendente decidirá favorablemente por ti.
2.- Oiré desde los cielos: Dios gobierna el universo y su trono está en los cielos.  El continúa teniendo el control.  Es en los cielos cuando entramos al estar en oración.  Los cielos es el trono de su Gracia.  Allí encontraremos misericordia y la gracia que necesitamos.
3.- Perdonaré sus pecados: Se ha malinterpretado la obra de Cristo.  Se ha presentado como una gracia barata que no requiere de arrepentimiento.  El perdón, va antecedida por un alma que clama por misericordia, que reconoce su condición, que acepta el mal que ha hecho, las intenciones equivocadas que ha tenido, los deseos contrarios  y desagradables a Dios.
Dios no ha cambiado, lo que ha cambiado fue el instrumento.  En el pasado, la sangre de un cordero sin defectos PASÓ POR ALTO el pecado. Ahora, La sangre de Cristo QUITA EL PECADO de la persona y arranca la conciencia de pecado y nos hace libre de la esclavitud por medio de su Espíritu.
Hebreos 10:18-22: “Y cuando los pecados han sido perdonados, ya no hace falta ofrecer más sacrificios. Así que, amados hermanos, podemos entrar con valentía en el Lugar Santísimo del cielo por causa de la sangre de Jesús. Por su muerte, Jesús abrió un nuevo camino —un camino que da vida —a través de la cortina al Lugar Santísimo. Ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que gobierna la casa de Dios, entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él. Pues nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de purificarnos, y nuestro cuerpo ha sido lavado con agua pura.” 
4.- Restauraré su Tierra: Prosperidad integral.  Dios promete sanarnos.  Esta sanidad baja desde el espíritu, que es resucitado en su relación con Dios, al recibir el Espíritu Santo, cuando creemos en Cristo por la fe.  Cuando nos arrepentimos, nos acercamos a Dios, creemos en Cristo como el medio para limpiar nuestros pecados y recibimos salvación viene a morar en nosotros el Espíritu Santo y al unirse a nuestro espíritu forma una unidad, nos hace santos, apartados exclusivamente para agradar y servir a Cristo Jesús. Y esto lo hacemos al servir a sus demás hijos o al prójimo.  Nos convertimos en ministros de Dios, en servidores de Cristo, en embajadores de Cristo, en sus representantes para hacer su voluntad en la tierra y para reconciliar a las demás personas y familias con Cristo.
Romanos 5:10-11 Nos promete que el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario, al derramar su sangre por mí, y yo apropiarme por la fe de ese sacrificio, HA RESTABLECIDO MI RELACIÓN DE AMISTAD CON DIOS  “Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo. Así que ahora podemos alegrarnos por nuestra nueva y maravillosa relación con Dios gracias a que nuestro Señor Jesucristo nos hizo amigos de Dios.”
Esta restauración baja al alma (Pensamiento-emociones-voluntad).  Los pensamientos son sustituidos.  Se cambian los pensamientos de este mundo, gobernado por Satanás por los pensamientos de Dios, expresados en la Palabra de nuestro Dios, la Escritura (La Biblia). El Espíritu Santo cambia las actitudes, nuestras emociones son modificadas y transformadas. El Apóstol Pablo afirma que debo dejar al Espíritu Santo cambiarme: “Y, en cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes.” Efesios 4:23 (NTV).  Las emociones animales, son cambiadas por emociones celestiales; el odio es trasformado en amor (al Espíritu Santo derramar el amor de Dios en nuestros corazones); la angustia es trasformada por paz; la tristeza se convierte en gozo; la desesperanza y pesimismo se transforma en esperanza segura y en optimismo.  Capacita, a un esclavo del pecado, en un ser libre; capaz de conquistar y transformar su entorno.  Ahora tenemos una nueva relación con Dios.
La voluntad es cambiada, un esclavo de los deseos, que quiere hacer lo bueno y termina haciendo lo mala, es transformado por el Espíritu de Libertad, el Espíritu de liberación, en un ser libre.  “Pues el Señor es el Espíritu y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” (2 Corintios 3:17 NTV).  Tiene ahora, un nuevo poder para actuar, para hacer el bien que su alma anhela y encuentra satisfacción y plenitud de vida.

La persona al ser transformada puede actuar y afectar a su entorno para que sea sanado.  Lo que hace ahora es bendecido por Dios.  Encuentra que la escasez es transformada en oportunidad de negocio.  Donde todo era fracaso, ahora encuentra un camino honesto para hacer riqueza.  Lo improductivo se transforma en productivo.  ¡Gloria a Dios por la Oración que Transforma vidas, Aleluya!

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