jueves, 24 de marzo de 2016

LA MENTE DE CRISTO: CÓMO DESARROLLARLA.

LA MENTE DE CRISTO: CÓMO DESARROLLARLA.
1.- La mente natural (Rom. 1:28).  Dios lo entregó a una mente depravada.  Una mente que no cuenta con la aprobación de Dios.  Es una mente que no honra a Dios, no quiere adorarlo ni darle gracias.  Y en su lugar adora al hombre, a imágenes de hombres o animales.  Son personas soberbias, que son sabias en sus propias opiniones o criterios.
La mente natural ha sido abandonada por Dios para que se desate a hacer las cosas vergonzosas, en donde utilizan sus propios cuerpos para hacer cosas “viles y degradantes”.  Esta mente natural depravada los lleva a la homosexualidad: “…Aun las mujeres se rebelaron contra la forma natural de tener relaciones sexuales y, en cambio, dieron rienda suelta al sexo unas con otras.  Los hombres, por su parte, en lugar de tener relaciones sexuales normales, con la mujer, ardieron en pasiones unos con otros. Los hombres hicieron cosas vergonzosas con otros hombres…” (Rom 1:26-27 NTV).
La mente depravada está llena de toda clase de perversiones, pecados, avaricias, odios, celos, envidia, homicidios, peleas, engaños, conductas maliciosas y chismes, traiciones, insolencia, arrogancia, fanfarronería, odio a Dios, desobediencia a los padres (Rom 1:26-27).  Jesús describe que estos pensamientos depravados provienen del corazón (Mat. 15:19).  El corazón humano es perverso, es lo más retorcido.  El corazón es el asiento de las emociones, de donde provienen las intenciones.  Entendamos el alma como: mente, emociones (corazón) y voluntad.  Lo que la mente desarrolla, el corazón siente e influye en la voluntad, la voluntad opera y desarrolla los comportamientos, muestra los hábitos establecidos.  El corazón humano es descrito como terco, como una piedra.
El apóstol Pablo dice que esta mente no puede entender las cosas del Espíritu.  Muchas personas religiosas van a los servicios de las iglesias e inclusive llegan a ser ministros, teniendo todavía la mente depravada.  Satanás desarrolla en esta mente depravada “fortalezas del razonamiento humano y crea falsos argumentos.
2.- La mente natural depravada no puede entender la mente de Dios.  El apóstol Pablo dice que: “… les suenan ridículo y no pueden entenderlo, porque solo los que son espirituales pueden entender lo que el Espíritu quiere decir.” (1 Co. 2:14).  Hay una incapacidad para poder percibir las cosas de Dios.  No puede recibir revelación de Dios.  Solamente se guía por la sabiduría humana, la que proviene del “Principe de Grecia”, ella es terrenal, humana y diabólica (Stg. 3:15).  Vea a los religiosos de la época de Cristo, no entendieron que estaban frente al Mesías, al hijo de Dios; mientras que Ana la profetisa y Simeón (el Espíritu Santo estaba sobre él), personas llenas del Espíritu recibieron revelación de él sobre el nacimiento y cumplimiento del avenimiento del Cristo a la tierra (Luc. 2:25-39).  Mientras que los eruditos con todo su conocimiento no lo entendieron.  Al contrario, señalaron que sus obras eran hechas por medio de uno de los príncipe de las Tinieblas, llamado Beelzebub, quien se encarga de desarrollar las falsas creencias en los hombres. (Mac. 3:22).
3.- Los pensamientos de Dios no son los pensamientos de los hombres.  El apóstol Pablo pregunta ¿Quién puede conocer los pensamientos del Señor?  Isaias nos dice que los pensamientos de Dios son más elevados que nuestros pensamientos (Isa. 55:9).  Es por ello que pregunta: ¿Quién puede entender la mente de Dios? (Rom. 11:34) y lo hace en medio de un pasaje que describe la soberanía de Dios.  Se nos pregunta quiénes somos nosotros para cuestionar las decisiones de Dios.  Su sabiduría no es la sabiduría humana.  Esta sabiduría es la que Pablo dice que desarrollan los espirituales, los “maduros en Cristo”.  Santiago la llama la “Sabiduría Celestial”.  Es descrita como una sabiduría que es otorgada por el Espíritu Santo por medio de revelación (nos muestra lo profundo de Dios) (1 Co. 2:10).
4.- Dios pone en nosotros una nueva mente.  El profeta Ezequiel profetiza que en el Nuevo Pacto con Cristo, los creyentes recibirían “un corazón tierno y receptivo” (Eze. 36 26). Y en Hebreos 8:10 dice que el Señor escribiría sus leyes en el corazón de todo hombre o mujer que nace de nuevo.  Es un nuevo nacimiento, descrito en todo el capítulo 3 de Juan.  Es un nacer del Espíritu, es recibir el Espíritu como ya había profetizado el mismo Ezequiel.  El Apóstol Pablo dice que quien nace de nuevo, es una persona que ha recibido a Cristo en el corazón, que ha creído en él (Jn. 1:12-13). 
En este nuevo nacimiento, Dios padre convierte a la persona en un hijo de Dios.  Hay un matrimonio espiritual entre el espíritu de la persona y el Espíritu Santo.  El Espíritu viene a morar en el espíritu del nuevo nacido y se hace uno con él.  Se convierte en Templo del Espíritu, (1 Co. 6: 17, 19).  El Espíritu viene a morar en esta persona (Rom. 8 9).  Ahora, esta persona puede permitirle al Espíritu Santo que le cambie los pensamientos y las actitudes (Ef. 4:23 NTV).  Si deja que “… el Espíritu les controle la mente…” (Rom 8:6), pensará en las cosas que agradan a Dios (Rom. 8:5).  El fruto será vida y paz.  ¿Cómo operar a través del Espíritu? Por medio de entrar al lugar santísimo continuamente para recibir revelación como habla el apóstol Pablo, para madurar y crecer a la estatura de Cristo.  Enseñar con toda la sabiduría de Dios.  Esta sabiduría es descrita como pura, que ama la paz (resuelve los conflictos de manera armónica), amable, dispuesta a ceder ante los demás (no es terca), es compasiva, produce buenas acciones, no muestra favoritismo con ninguno, es sincera.
Esto no es automático, la persona puede permitirle a su naturaleza pecaminosa que controle su mente.  La persona que ha nacido de nuevo continua teniendo en su ser la vieja naturaleza o naturaleza pecaminosa.  Todavía están los recuerdos indignos, todavía están los viejos hábitos; pero ha recibido una metamofosis en su entendimiento.  Ahora su espíritu muerto (en delitos y pecados (Ef. 2:1-3), ha sido resucitado a una nueva vida con el Espíritu.  Este hombre o mujer sigue teniendo voluntad.  Los textos hablan de dejarle al espíritu operar en nosotros.  Tanto en Efesios 4:23, como en Romanos 12: 2 habla de dejar a Dios que cambie nuestros pensamientos.  ¿Cómo puede suceder esto?
Por medio de la Palabra viva y poderosa, por medio del Rhema del Espíritu Santo.  Esa palabra dirigida por el Espíritu Santo a tu vida para un momento y una ocasión. No se trata de la letra que mata, se trata del Espíritu que vivifica.  Es el Espíritu Santo utilizando la Palabra de Dios, en un corazón que ha decidido dejarle que le cambie los pensamientos y las actitudes. Dios ha ofrecido cambiar el corazón.  La persona puede ser restaurada por medio de la sanidad de su alma y por medio de la liberación.  Dios usa su palabra para penetrar el alma y el espíritu.  Deja al descubierto los pensamientos y las intenciones del corazón.  Es por ello que el Apóstol Pedro anima a: “… deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo. (¡ Pe. 2:2 NTV).
Entonces cuando el Apóstol Pablo dice que nosotros tenemos la mente de Cristo, no es una herencia, no es automático.  Se requiere no tener una mente natural, depravada.  Se requiere haber nacido de nuevo, haber recibido el Espíritu Santo, se requiere que la persona deje al Espíritu Santo que le transforme los pensamientos y las actitudes.  Se requiere que la persona sea expuesta a la Palabra de Dios con “revelación”, no por medio del conocimiento y la sabiduría humana.  Se requiere que por medio de la Sabiduría Celestial, sea enseñado para alcanzar madurez espiritual, ser capaz de aprender a comprender cuál es la voluntad de Dios para su vida (Rom 12:2c), la cual es agradable y perfecta.  Es ser capaz de distinguir lo bueno de lo malo (Heb. 5:12-14).  De esta manera los pensamientos de Dios serán nuestros pensamientos, porque tendremos una comunicación fluida con el Espíritu de Dios y sabremos qué hacer en cada situación.

Observa a los cristianos durante el primer siglo, todos ellos sabían que hacer, porque eran guiados por el Espíritu Santo.  Felipe, un diacono, hombre lleno del Espíritu fue guiado sobrenaturalmente por un ángel para ir al sur, en el camino el Espíritu Santo le indicó que se acercara al carro de un hombre noble y camina al lado de él (Hch. 8:26-29).  El resto sabes la historia se convirtió el primer hombre negro de Etiopia, el cual la tradición dice que evangelizo a su país.  Ve a Saulo al convertirse, Cristo mismo se le apareció y le dio instrucciones.  Observa un sencillo discípulo llamado Ananías, como el Señor Jesús, le habla y le ordena que debía ir a orar por Saulo de Tarzo, para que fuera sanado y él fue (Hch. 9:10-18).  El Apóstol Pedro fue confrontado con sus prejuicios raciales y sometido a una visión de parte de Dios, y El Espíritu Santo le dijo: te buscan tres hombres yo los he enviados (Hch. 10:19).  Mientras los seis Profetas-Maestros de la Iglesia de Antioquia ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: “…«Consagren a Bernabé y a Saulo para el trabajo especial al cual los he llamado». (Hch. 13:2b NTV).  ¿Cómo Pablo sabía que era el Espíritu Santo “le impidió” predicar la Palabra en la región de Asía (Hch. 16:6); tiempo después fue y predicó y se convirtió las personas. Ese es el reto: ser transformado de Gloria en Gloria a la imagen misma de Cristo.

Respuesta a quienes no quieren diezmar, ni ofrendar, ni dar primicias-(Parte I)

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