LA
MENTE DE CRISTO: CÓMO DESARROLLARLA.
1.- La mente natural (Rom.
1:28). Dios lo entregó a una mente
depravada. Una mente que no cuenta con
la aprobación de Dios. Es una mente que
no honra a Dios, no quiere adorarlo ni darle gracias. Y en su lugar adora al hombre, a imágenes de
hombres o animales. Son personas
soberbias, que son sabias en sus propias opiniones o criterios.
La mente natural ha sido
abandonada por Dios para que se desate a hacer las cosas vergonzosas, en donde
utilizan sus propios cuerpos para hacer cosas “viles y degradantes”. Esta mente natural depravada los lleva a la
homosexualidad: “…Aun las mujeres se rebelaron contra la forma natural de tener
relaciones sexuales y, en cambio, dieron rienda suelta al sexo unas con otras. Los hombres, por su parte, en lugar de tener
relaciones sexuales normales, con la mujer, ardieron en pasiones unos con
otros. Los hombres hicieron cosas vergonzosas con otros hombres…” (Rom 1:26-27
NTV).
La mente depravada está
llena de toda clase de perversiones, pecados, avaricias, odios, celos, envidia,
homicidios, peleas, engaños, conductas maliciosas y chismes, traiciones,
insolencia, arrogancia, fanfarronería, odio a Dios, desobediencia a los padres (Rom
1:26-27). Jesús describe que estos
pensamientos depravados provienen del corazón (Mat. 15:19). El corazón humano es perverso, es lo más
retorcido. El corazón es el asiento de
las emociones, de donde provienen las intenciones. Entendamos el alma como: mente, emociones
(corazón) y voluntad. Lo que la mente desarrolla,
el corazón siente e influye en la voluntad, la voluntad opera y desarrolla los
comportamientos, muestra los hábitos establecidos. El corazón humano es descrito como terco, como
una piedra.
El apóstol Pablo dice que
esta mente no puede entender las cosas del Espíritu. Muchas personas religiosas van a los
servicios de las iglesias e inclusive llegan a ser ministros, teniendo todavía
la mente depravada. Satanás desarrolla
en esta mente depravada “fortalezas del razonamiento humano y crea falsos
argumentos.
2.- La mente natural
depravada no puede entender la mente de Dios.
El apóstol Pablo dice que: “… les suenan ridículo y no pueden
entenderlo, porque solo los que son espirituales pueden entender lo que el
Espíritu quiere decir.” (1 Co. 2:14).
Hay una incapacidad para poder percibir las cosas de Dios. No puede recibir revelación de Dios. Solamente se guía por la sabiduría humana, la
que proviene del “Principe de Grecia”, ella es terrenal, humana y diabólica
(Stg. 3:15). Vea a los religiosos de la
época de Cristo, no entendieron que estaban frente al Mesías, al hijo de Dios;
mientras que Ana la profetisa y Simeón (el Espíritu Santo estaba sobre él),
personas llenas del Espíritu recibieron revelación de él sobre el nacimiento y
cumplimiento del avenimiento del Cristo a la tierra (Luc. 2:25-39). Mientras que los eruditos con todo su
conocimiento no lo entendieron. Al
contrario, señalaron que sus obras eran hechas por medio de uno de los príncipe
de las Tinieblas, llamado Beelzebub, quien se encarga de desarrollar las falsas
creencias en los hombres. (Mac. 3:22).
3.- Los pensamientos de
Dios no son los pensamientos de los hombres.
El apóstol Pablo pregunta ¿Quién puede conocer los pensamientos del
Señor? Isaias nos dice que los
pensamientos de Dios son más elevados que nuestros pensamientos (Isa.
55:9). Es por ello que pregunta: ¿Quién puede
entender la mente de Dios? (Rom. 11:34) y lo hace en medio de un pasaje que
describe la soberanía de Dios. Se nos
pregunta quiénes somos nosotros para cuestionar las decisiones de Dios. Su sabiduría no es la sabiduría humana. Esta sabiduría es la que Pablo dice que
desarrollan los espirituales, los “maduros en Cristo”. Santiago la llama la “Sabiduría Celestial”. Es descrita como una sabiduría que es
otorgada por el Espíritu Santo por medio de revelación (nos muestra lo profundo
de Dios) (1 Co. 2:10).
4.- Dios pone en nosotros
una nueva mente. El profeta Ezequiel
profetiza que en el Nuevo Pacto con Cristo, los creyentes recibirían “un
corazón tierno y receptivo” (Eze. 36 26). Y en Hebreos 8:10 dice que el Señor
escribiría sus leyes en el corazón de todo hombre o mujer que nace de nuevo. Es un nuevo nacimiento, descrito en todo el capítulo
3 de Juan. Es un nacer del Espíritu, es
recibir el Espíritu como ya había profetizado el mismo Ezequiel. El Apóstol Pablo dice que quien nace de
nuevo, es una persona que ha recibido a Cristo en el corazón, que ha creído en
él (Jn. 1:12-13).
En este nuevo nacimiento,
Dios padre convierte a la persona en un hijo de Dios. Hay un matrimonio espiritual entre el
espíritu de la persona y el Espíritu Santo.
El Espíritu viene a morar en el espíritu del nuevo nacido y se hace uno
con él. Se convierte en Templo del Espíritu,
(1 Co. 6: 17, 19). El Espíritu viene a
morar en esta persona (Rom. 8 9). Ahora,
esta persona puede permitirle al Espíritu Santo que le cambie los pensamientos
y las actitudes (Ef. 4:23 NTV). Si deja
que “… el Espíritu les controle la mente…” (Rom 8:6), pensará en las cosas que
agradan a Dios (Rom. 8:5). El fruto será
vida y paz. ¿Cómo operar a través del Espíritu?
Por medio de entrar al lugar santísimo continuamente para recibir revelación
como habla el apóstol Pablo, para madurar y crecer a la estatura de
Cristo. Enseñar con toda la sabiduría de
Dios. Esta sabiduría es descrita como
pura, que ama la paz (resuelve los conflictos de manera armónica), amable,
dispuesta a ceder ante los demás (no es terca), es compasiva, produce buenas
acciones, no muestra favoritismo con ninguno, es sincera.
Esto no es automático, la
persona puede permitirle a su naturaleza pecaminosa que controle su mente. La persona que ha nacido de nuevo continua
teniendo en su ser la vieja naturaleza o naturaleza pecaminosa. Todavía están los recuerdos indignos, todavía
están los viejos hábitos; pero ha recibido una metamofosis en su
entendimiento. Ahora su espíritu muerto
(en delitos y pecados (Ef. 2:1-3), ha sido resucitado a una nueva vida con el
Espíritu. Este hombre o mujer sigue
teniendo voluntad. Los textos hablan de
dejarle al espíritu operar en nosotros.
Tanto en Efesios 4:23, como en Romanos 12: 2 habla de dejar a Dios que
cambie nuestros pensamientos. ¿Cómo
puede suceder esto?
Por medio de la Palabra
viva y poderosa, por medio del Rhema del Espíritu Santo. Esa palabra dirigida por el Espíritu Santo a
tu vida para un momento y una ocasión. No se trata de la letra que mata, se
trata del Espíritu que vivifica. Es el
Espíritu Santo utilizando la Palabra de Dios, en un corazón que ha decidido
dejarle que le cambie los pensamientos y las actitudes. Dios ha ofrecido
cambiar el corazón. La persona puede ser
restaurada por medio de la sanidad de su alma y por medio de la
liberación. Dios usa su palabra para
penetrar el alma y el espíritu. Deja al
descubierto los pensamientos y las intenciones del corazón. Es por ello que el Apóstol Pedro anima a: “…
deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia
plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo. (¡ Pe. 2:2 NTV).
Entonces cuando el Apóstol
Pablo dice que nosotros tenemos la mente de Cristo, no es una herencia, no es automático. Se requiere no tener una mente natural,
depravada. Se requiere haber nacido de nuevo,
haber recibido el Espíritu Santo, se requiere que la persona deje al Espíritu
Santo que le transforme los pensamientos y las actitudes. Se requiere que la persona sea expuesta a la Palabra
de Dios con “revelación”, no por medio del conocimiento y la sabiduría humana. Se requiere que por medio de la Sabiduría
Celestial, sea enseñado para alcanzar madurez espiritual, ser capaz de aprender
a comprender cuál es la voluntad de Dios para su vida (Rom 12:2c), la cual es
agradable y perfecta. Es ser capaz de
distinguir lo bueno de lo malo (Heb. 5:12-14).
De esta manera los pensamientos de Dios serán nuestros pensamientos,
porque tendremos una comunicación fluida con el Espíritu de Dios y sabremos qué
hacer en cada situación.
Observa a los cristianos
durante el primer siglo, todos ellos sabían que hacer, porque eran guiados por
el Espíritu Santo. Felipe, un diacono,
hombre lleno del Espíritu fue guiado sobrenaturalmente por un ángel para ir al
sur, en el camino el Espíritu Santo le indicó que se acercara al carro de un
hombre noble y camina al lado de él (Hch. 8:26-29). El resto sabes la historia se convirtió el
primer hombre negro de Etiopia, el cual la tradición dice que evangelizo a su país. Ve a Saulo al convertirse, Cristo mismo se le
apareció y le dio instrucciones. Observa
un sencillo discípulo llamado Ananías, como el Señor Jesús, le habla y le
ordena que debía ir a orar por Saulo de Tarzo, para que fuera sanado y él fue (Hch.
9:10-18). El Apóstol Pedro fue
confrontado con sus prejuicios raciales y sometido a una visión de parte de
Dios, y El Espíritu Santo le dijo: te buscan tres hombres yo los he enviados
(Hch. 10:19). Mientras los seis
Profetas-Maestros de la Iglesia de Antioquia ayunaban, el Espíritu Santo les dijo:
“…«Consagren a Bernabé y a Saulo para el trabajo especial al cual los he
llamado». (Hch. 13:2b NTV). ¿Cómo Pablo
sabía que era el Espíritu Santo “le impidió” predicar la Palabra en la región
de Asía (Hch. 16:6); tiempo después fue y predicó y se convirtió las personas.
Ese es el reto: ser transformado de Gloria en Gloria a la imagen misma de
Cristo.
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