viernes, 20 de diciembre de 2013

COMIENZA BIEN Y TERMINA BIEN (PASTOR PABLO ORTEGA)
Este mensaje está dirigido a quienes no se han casado, a quienes están pensando casarse por primera vez, a quienes tienen un noviazgo y quieren ser felices. Tienes la oportunidad de comenzar bien y el reto es terminar bien.  Que significa comenzar bien, comenzar con principios sabios que te conducirán al éxito en tu matrimonio.  ¿Quieres que las cosas te salgan bien?
El matrimonio tiene tres ángulos fundamentales: compromiso, pasión, y compañerismo.
I.- Compromiso:
1.- El matrimonio es un pacto delante de Dios: (compromiso)
Mal 2:14 “…Porque Jehovah ha sido testigo entre ti y la mujer de tu juventud,… ella tu compañera y la mujer de tu pacto…”  Un pacto es un acuerdo que te obligas voluntariamente a cumplir con tu cónyuge.  Este pacto tiene una serie de condiciones y hay promesas que se hacen.  Mira, Dios es el testigo de tu boda, no sólo los hombres.  El también es quien te ayudará si le reconoces como el testigo y el mejor padrino que puedes tener en tu matrimonio.  Siempre estará contigo, es un padrino riquísimo que puede suplir las necesidades de su matrimonio, puede traer gozo en momentos de dificultades.
2.- Qué espera Dios de ustedes:
Mal 2:15  “¿No te hizo uno el SEÑOR con tu esposa? En cuerpo y espíritu ustedes son de él. ¿Y qué es lo que él quiere? De esa unión quiere hijos que vivan para Dios. Por eso, guarda tu corazón y permanece fiel a la esposa de tu juventud.”  Tu estás formando una unión espiritual, almática y física. Ustedes literalmente están formando una nueva unida espiritual.  No es un lazo temporal, no es un contrato con vista a ser cancelado ante la primera pelea.  Es asumir luchar hasta el final.  No es comenzar pensando en la derrota y el fracaso.  Es pensar cómo hacer que esto que comienzo funcione.  Es aportar a la victoria cada día en tu matrimonio

3.-  La interferencia de los suegros.  Génesis 2:24 “… el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo.” Es necesario que las parejas vivan solas. Tienes que tomar tus propias decisiones y asumir la responsabilidad por ellas.  Definitivo como parte del compromiso renuncia a la posibilidad de regresar a casa de tus padres tus padres si algo no sale bien.  Sus problemas, conflictos y dificultades tienen que resolverlos ustedes.  Es bueno que aprender como resolver conflictos y aprender a vivir en paz.

II.- Pasión:
4.-.Satisface las necesidades sexuales de tu cónyuge:
1 Corintios 7:3 “El esposo debe satisfacer las necesidades sexuales de su esposa, y la esposa debe satisfacer las necesidades sexuales de su marido.” 7:5  “No se priven el uno al otro de tener relaciones sexuales, a menos que los dos estén de acuerdo en abstenerse de la intimidad sexual por un tiempo limitado para entregarse más de lleno a la oración. Después deberán volverse a juntar, a fin de que Satanás no pueda tentarlos por la falta de control propio.”
La biblia reafirma que te casas para tener una unión espiritual, de alma (mente, emociones, voluntad) y física.  Se requiere que en tu nueva relación desarrolles la pasión.  Allí es donde Dios aprueba que exprese toda tu pasión, con tu cónyuge.  La santidad consiste en que renuncias a ser parte de otra persona y a relacionarte exclusivamente con tu cónyuge.
Aprende a comunicarte sexualmente con tu pareja.  Aprende a conocer las necesidades sexuales de cónyuge.  Fíjate que no digo pareja.  Porque pareja es toda unión que existe que han establecido dos personas.  Para Dios, los hizo varón y hembra, ellos estaban desnudos delante de Dios y no se avergonzaban.  Dios estableció la relación sexual dentro de la unión matrimonial.  Y dentro del matrimonio no hay límites de cuantas veces al día, a la semana, al mes.  Eso viene del mutuo acuerdo entre ustedes dos. La satisfacción de las necesidades sexuales de tu cónyuge, es uno de los componentes, del antídoto contra las trampas del Diablo y las condiciones que él propicia para destruir a un matrimonio

III.- Compañerismo:
5.- · Renuncia a tener la razón en todo, a tener el control de la relación y a perdonar y serás libre para amar a tu cónyuge.
1 Corintios 13:4-5  “El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas.”  Esto es el amor, aprender a soportar, creer y tener esperanza en los cambios, concentrarme en mis cambios más que en los cambios de mi cónyuge.  Si cada uno está dispuesto a hacer esto tan sencillo, verás cambios maravillosos.  Porque no centras la carga del cambio en el otro si no en ti.  Recuerda sólo puedes controlar tus cambios no los cambios del otro.
Si quieres tener un largo matrimonio y feliz aprende a perdonar y a pedir perdón, renuncia a la manipulación y al control.  Busca la paz, busca el consenso.

6.- Siembren comunicación y cosecharán unión y armonía:
Ocúpate de las necesidades del otro:
Filipenses 2:4  “No se ocupen sólo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás.”  Dedícale tiempo a tu pareja.
Ley de la siembra y la cosecha:
Hch 20:35  “… Deben recordar las palabras del Señor Jesús: “Hay más bendición en dar que en recibir”». Gálatas 6:7 “…Siempre se cosecha lo que se siembra.”  Gálatas 6:9 “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.”
La vida es una continua siembra y cosecha. Aprende de esta ley, quieres ser feliz, aprende a dar, más que recibir. Ojo, no dice que te olvides de tus necesidades, sino que seas menos egoístas y aprendas a ocuparte en atender las necesidades de tu cónyuge. ¿Qué piensa? ¿Qué realmente le gusta? ¿Cuáles son sus anhelos, sueños?  Siembra tiempo en tu pareja y cosecharas bendiciones.

Por último, quieres tener que compartir o sembrar, aprende a sembrar tiempo en Dios, hablando a solas con él, leyendo su palabra para adquirir sabiduría, para recibir su Espíritu, para ser ministrada por el Señor Jesucristo.  Así tendrás el tanque lleno y podrás compartir de la riqueza que Dios te da.  Si tu corazón es renovado por el Espíritu Santo, otros recibirán bendiciones.  El primero que recibirá será tu cónyuge. 

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