martes, 9 de diciembre de 2014

Una apuesta millonaria Mt.14:22-33

Una noche oscura, pasada las tres de la mañana, unos hombres remaban su bote y en medio de la noche apareció aquel hombre; sí, ere el hombre de Galilea llamado Jesús, el que sanaba a los enfermos, el que echaba fuera los demonios sólo con su voz.  Pero ellos pensaron que se trataba de un fantasma.  Entonces salieron a coger cualquier cosa para defenderse de ese espíritu, ¿quién mas podía ser?  Nuestra mente esta preparada para evaluar todo desde la perspectiva de lo natural.  Seguimos las leyes de la tercera dimensión, la dimensión que se rige por la física, por el volumen, por el peso, por la ley de la gravedad que declara que todo peso superior al peso del agua tenderá irremediablemente a hundirse.  Cuando vemos a una persona enferma nuestra esperanza no está en Dios y su poder para enviar una respuesta ya sea directamente, por medio de la oración de un siervo suyo, como puede ser un predicador, el pastor de su congregación o el médico que se guía por síntoma, pero que no tiene una varita mágica para adivinar que padece el paciente.  Algunas veces los exámenes, las tomografías, la radiografía pueden aproximarnos a la mejor alternativa, pero hay un acto de fe inclusive al diagnosticar.
Bueno pero ellos al ver ese hombre en medio de la noche gritaron es un fantasma, es un fantasma.  Pero del hombre surgió la voz que le dijo.
1.- no tengan miedo:
1.1 el miedo es parte de nuestras vidas nos alerta de los peligros, nos evita andar descuidadamente por esta Venezuela.  Lo que debes evitar es que el temor te paralice, te anule.
1.2.- Analiza el miedo que te paraliza.  En que consiste, quien es.
1.3.- Velo en sus dimensiones reales, visualiza pequeño tu gigante. Eso fue lo que Hizo Caleb.  LO que se veía gigante en el mundo natural, él aplicaba las promesas de Dios y lo veía pequeño, veía que era fácil vencer a sus enemigos.  Porque las derrotas comienzan en la mente.  Tu eres más grande que tu miedo.  Tu tienes que mirarte como quien puede decidir sobre su pánico, sobre su temor, verlo pequeño.  Piensa que dentro de ti está el Espíritu Santo.  Piensa que hay un destino profético que cumplir.  Piensa que Jesús descubrió el secreto de vivir en lo sobrenatural, a pesar de estar en un cuerpo mortal como el nuestro.
1.4.- Desarrolla al máximo tu autoestima a través de comprender e integrar tu identidad quien eres tu.  Soy un hijo de Dios, soy una joya preciosa y muy valorada por el Señor Jesucristo que dio su propia sangre para comprarme del mundo de las tinieblas, soy una persona escogida antes de haber hecho el mundo para que cumpliera una misión en este tiempo, mi padre celestial me formó en el vientre de mi madre, no soy un accidente, fue planeado por el cielo mi padre celestial me ha prometido que si le pido no me va a dar una serpiente o algo malo o algo que me destruya, me ha prometido que me va a dar más de lo que le pida.  La única dos condiciones son fe y pedir conforme a su voluntad.  Tengo que comenzar a pensar de mi como un príncipe o una princesa de Dios.  Tengo el oficio de sacerdote, comisionado para interceder por otros y enseñarles como acercarce a Dios.  Ahora tengo una ciudadanía celestial y miembro del reino de Cristo, por lo tanto soy un extranjero en este reino de Satanás, y he sido enviado como un embajador para reconciliar las personas con Dios.
1.5.- piensa en positivo y te atreverás a intentar lo sobrenatural.  Cambia los pensamientos negativos por positivos, refúgiate en la oración en las promesas de Dios, decláralas, sobretodo las que el rhema del Espíritu ha sido enviado a tu vida como una confirmación que se cumplirá en tu vida.  Contrataca a tus pensamientos negativos, tu miedo declarando en fe y aplicándote el salmo 27 “el Señor es mi luz y mi salvación, entonces ¿por qué habría de temer? El Señor es mi fortaleza y me proteger del peligro, entonces ¿por qué he de temblar?...
1.6.- Elimina las preocupaciones y sustitúyelas con confianza en Dios, declara que él tiene el control de todo aun de los eventos aparentemente negativos.  Enfrenta con entusiasmo las cosas que otros te involucran corporativamente.  Por ejemplo Caleb y Josué tuvieron que vivir las consecuencias de la mentalidad de langosta de los otros diez líderes, y de todo el pueblo de Dios que se le unió deprimido.  Ellos esperaron su nueva oportunidad para tomar posesión del territorio conquistado por Dios para ellos.  El 95% de las cosas que nos preocupan nunca sucederán, sólo el 5% de lo que nos preocupa sucederá y muchas veces son profecías autocumplida porque nosotros las anunciamos, nos visualizamos viviéndolas, padeciéndolas, y atraemos a nuestras vidas esas situaciones.  Por nada estés preocupado, al contrario cuéntale a Dios cual es tu petición y Dios te dará paz, el manda a que te ocupes en pensar en todo lo bueno, en todo lo que merece la alabanza del Creador, en todo lo que tiene merito, en todo lo que es agradable para Dios.  Es normal nuestra tendencia a pensar en lo negativo, en lo peor.  Eso no excluye el ser precavido, el no tentar a nuestro Dios, a no tomar riesgos innecesarios que ponga en peligro de muerte nuestras vidas, por las compañías de malos amigos, hacer cosas que corremos el riesgo de sufrir sus consecuencias como un embarazo una infección de transmisión sexual, la ejecución de una hipoteca porque no pagamos.  La preocupación es una predicción negativa; cambiémosla por una predicción positiva.  Reúnete con personas que piensan de manera positiva o te ayudan o como nosotros que estamos aprendiendo sinceramente a superar todo miedo y toda preocupación, ocupándonos en lo correcto y en lo bueno.  Dios manda que eches sobre el todas tus preocupaciones, porque el tiene cuidado de ti.  Lee libros de inspiración de personas que han sido personas de fe, aprende de memoria versículos que contrarresten tu tendencia humana y de naturaleza adámica pecadora que te lleva a pensar todo lo peor sin que haya sucedido, aprende principios de sabiduría, busca que el Espíritu  Santo te guíe en tus pasos para que no tropieces producto de tus malas decisiones.
1.7.- Las mejores palabras para contrarrestar el temor.  En tu boca está la vida y la muerte, tu según Cristo perteneces a una nueva especie espiritual-humana, tus palabras son sentencias que se materializan en el mundo espiritual que rebotan al mundo humano terrenal.  Tu tienes el poder en tu palabra para atar desde aquí en la tierra lo que no quieres que operen en el mundo espiritual y al atar eso no podrá operar en el mundo humano.  Lo que desates desde aquí en la tierra será desatado en los cielos y desde los aires operará en el mundo natural.  “…lo que está en el corazón determina lo que uno dice.” Mt. 12:34.  Hay que sanar el corazón, hacerlo libre de daños pasado para ser puro en lo que pensemos y digamos.  Hablale a tu alma en voz alta lo que Dios te ha prometido personalmente ( y si no te ha dicho nada comienza a buscarlo en oración y en meditación de su palabra hasta que te de por lo menos una palabra para ti).  Hablále a tu alma, en voz alta, declara las promesas y palabras de afirmación una y otra vez hasta que crea lo que Dios dice de ti y que hará.  Cómo sanar el alma: recibe a Cristo en tu corazón y nace de nuevo como hijo de Dios, comienza a leer y meditar en un capitulo de la Biblia al día, selecciona un versículo para memorizar a la semana, define un tiempo diario de oración personal intima con Dios, 15, 30, 60 minutos al día, aprende a vivir orando en el día, observa tu lenguaje y pensamientos, busque la activación de los dones del Espíritu en su vida, dedique el domingo a recibir de Dios reunido con otros hermanos, llénese del Espíritu Santo, reciba la exhortación y corrección de otros hermanos aun cuando le sea desagradable oírles, evalúe que de lo dicho se aplica a Ud., no se deje engañar por su corazón.
2.- ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí! Acciona. La presencia de Cristo te debe inspirar a confiar y moverte.  Comienza a Dar un paso a la vez.  Pedro el impulsivo entre los doce discípulos que había escogido el Señor declara un reto al Señor: “…—Señor, si realmente eres tú, mándame que vaya hacia ti caminando sobre el agua” Mt. 14:28.  Declara la palabra Señor y yo me muevo en fe y voy a transitar en lo sobrenatural.  Cuando Jesús declaró la palabra, dio la orden, Pedro “…Sin vacilar, Pedro se lanzó por la borda y caminó sobre las aguas hacia donde estaba Jesús.” Mt.14:29 (la biblia al día).  Pedró no vacilo, le creyó a Jesús y comenzó a caminar en lo sobrenatural, porque necesitamos esa palabra del Señor que active nuestra fe, esa palabra que oriente nuestras vidas para saber que en esa situación específica estamos obedeciéndole y siendo guiados por su Espíritu.  En medio de las olas de las pruebas pedro se armó de valor y venció el temor, el miedo a lo imposible.
3.- Enseguida los demás discípulos comenzaron a apostar entre ellos en cual paso Pedro fracasaría.  Sí dentro de la barca de la aparente seguridad, los demás discípulos sacaban sus recursos a ver cual de ellos ganaría la apuesta.  Cómo era la costumbre del Judas Iscariote, manejar las finanzas del grupo, pronto se convirtió en el aguantador de la apuesta con el debido porcentaje para él como beneficio de administrador.  Su hermano Andres, le decía hermanito recuerda que tu chiquito estuviste a punto de ahogarte en la bañera.  Natanael, a su vez gritaba, eso es imposible, tu no estas preparado para ello, eso no se ha logrado, eso no es lógico, Tomás, no lo voy a creer, Pedro tenía unos sancos metidos en el agua, o hay un bote escondido, yo tengo que comprobar ese milagro, Simon “el zelote”, el guerrillero, empezó a pelear con los demás discípulos.  Estás loco Pedro gritaba su amigo Santiago, el noble Juan cuidado Pedro es peligroso lo que estás haciendo, no ves el riesgo. Felipe, Pedro vas a quedar en ridículo, la gente se va a reír de ti.
Mientras más se alejaba Pedro de la segura barca que era azotada por los fuertes vientos los discípulos se sentían cada vez más incomodos.  La fe de Pedro y el caminar sobre el agua, el experimentar lo sobrenatural los confrontaba.  Porque cuando un discípulo de Cristo le cree al Señor, a la voz de su palabra.  Porque así actúa el corazón humano, ve seguridad detrás de su inseguridad, en los barrotes de sus temores, en las mazmorras de sus miedos, donde no sentimos felicidad de ver prosperar a otro, sino que entramos en autocuestionamiento.  La determinación de otros, muestra nuestra incredulidad.
Pedro había conquistado en lo sobrenatural la versión kadosh traduce “…Y bajando de la barca Pedro, paseó sobre las aguas, y fue a Jesús.”.  Mientras más caminaba en lo sobrenatural, más se alejaba de la seguridad aparente que le brindaba la barca del conformismo y el no comprometerse con los retos de ser un discípulo de Cristo. Cada vez aumentaban los riesgos del ridículo, de la burla de otros.  Porque muchas veces hacemos las cosas más pensando en el fracaso que el éxito.  Sin embargo, cuando nos concentramos en los retos, en los logros, en la palabra dado por Cristo, más avanzamos en lo sobrenatural.  Pedro estaba haciendo lo imposible, estaba caminando sobre las aguas, estaba rompiendo los esquemas naturales.  Los discípulos, pensaban eso de las sanidades, de los milagros son sólo para Cristo, yo no puedo hacerlo, sólo Cristo es Dios, yo no puedo, soy sólo un ser humano con limitaciones.
4.- Cuando desviamos la mirada de Cristo y centramos nuestra mente y atención en los fuertes vientos, el temor puede reaparecer, se pierde el milagro, lo sobrenatural tiende a desaparecer. Porque los fuertes los vientos nos confrontan con nuestras debilidades y fragilidad, con nuestras limitaciones humanas y mentales, nos lleva a sobredimensionar la realidad.  El temor a la muerte puede paralizarnos.  Ya la obra de Dios no continua avanzando en nosotros, ya todo se vuelva fósiles del tiempo.  Cuando desviamos la mirada de Jesús volvemos a pensar en términos de imposibilidades, se sobredimensiona el problema y no se piensa en términos de soluciones.
En ese mismo instante, Judas Iscariote, el ambicioso y codicioso, el que no se parecía al grupo, el más culto, refinado, y astuto dijo: lo apuesto todo a que en este momento fracasará Pedro y comenzará a hundirse.  En ese mismo instante, Pedro comenzó a hundirse y Judas gritaba gané, gané.  Porque la miseria humana es parte de nuestra vieja naturaleza, caída del pecado y hay momentos que los peores sentimientos aparecen en nuestras vidas, cuando no es el Espíritu Santo que controla nuestras vidas.  Por ello, muchos preguntan ¿pero era cristiano? ¿no era un seguidor de Cristo?  No saben que nosotros necesitamos estar continuamente mantener la mirada en Cristo o no podemos hacer nada sobrenatural.  Desaparece ese aire que cautivas a las personas que dicen: quiero eso que tienes, ¿Qué te hace diferente, yo quiero tenerlo?  Al desviar la mirada de Jesús nos concentramos en nosotros mismos, en nuestras fuerzas, nuestras capacidades y allí es cuando se produce el rotundo fracaso.
5.- Apostar a lo seguro es un fracaso en el Reino de Cristo.  Piensa en el hombre que se le entregó una bolsa de dinero a diferencia de los otros dos que le dieron dos y hasta cinco bolsas de dineros para producir y convertir en nuevas riquezas.  El apostó a lo seguro, y cuando volvió el Señor su evaluación fue negativa, pésima, recibió una reprimenda y la expropiación del recurso que había recibido del Señor.  El apostar a lo seguro nos conduce a no emprender proyectos por el miedo a fracasar, el no arriesgarnos en una relación con un hermano o hermana en Cristo porque no queremos ser heridos nuevamente.  Apostar a lo seguro es aburrido, sin brillo, ni esperanza, sin logros.  Los once apostaron a lo seguro, a no comprometerse para no quedar mal y no saben que ya están quedando mal con Cristo, quien nos evaluará finalmente y cuya evaluación es la más importante de nuestras vidas.
6.- En el momento de debilidad grita a Cristo: ¡Socorro Señor me hundo! Si en el momento de la duda, del miedo Pedro oró al Señor.  En el momento de la desesperación, de la noche oscura de los vientos fuerte de muerte, en medio de la crisis, es hora de invocar a Dios.  Es hora de pedir a ayuda a quien todo lo puede.  El perder la fe es el momento preciso de gemir desesperado.  Aunque el hijo prodigo no grito, sólo se arrepintió, decidió, accionó dejando la vida a la cual se había vuelto, que le había llevado al charco de los cerdos, a la miseria, a la depresión, a la ruina emocional, espiritual y material.  Él se volvió a la casa de su padre.  Así como estaba todo sucio e inmundo, sin miedo al rechazo de su Padre celestial.  El confesó he pecado contra ti no soy digno de ti.  Pero el padre se emociona cuando un hijo suyo vuelve a él arrepentido.  Y su corazón, más que castigarnos, ya sabe que la miseria del pecado es bastante el siendo un hijo de Dios comer el polvo de la derrota.  El nos recibe con sus brazos de amor, quita la inmundicia de nosotros, nos viste nuevamente con la ropa de santidad, nos hace recobrar el anillo de la autoridad y nos restaura a la relación intima con él.  Aun cuando nos dice “…no vuelvas a pecar para que no te venga algo peor.”

7.- El origen de nuestra derrota está en no entender que Cristo está con nosotros y que está apostando por nuestro éxito victoria, no a nuestro fracaso “…Tienes tan poca fe —le dijo Jesús —. ¿Por qué dudaste de mí?”  Cristo no quiere que dudemos que él es: todopoderoso, que es capaz de hacer lo que está en su voluntad. Jesús te reprende, pero también te extiende la mano para impedir que te hundas en el pecado, en la muerte espiritual nuevamente.  Nuestro socorro viene del Señor.

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